Angel Perez Brown

Parochial Vicar

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Ángel Miguel Pérez Brown

Ángel creció en un barrio humilde de su ciudad natal, en Santo Domingo, República Dominicana. Con todo y que sus padres se divorciaron cuando Ángel solo tenía 4 años, ellos se esforzaron para que tuviese una infancia como cualquier niño. A pesar de haber sido bautizado de niño y haber hecho la primaria en escuelas católicas, sus padres no eran bautizados ni asistían a misa. Por lo tanto, él no conocía mucho de fe ni de los tesoros que le esperaban en la Iglesia. Cuando tenía 14 años unos misioneros de su parroquia, José and Margarita, tocaron la puerta de su casa, para invitarle a él y a su familia a unas catequesis del Camino Neocatecumenal en su parroquia. Así, tanto él como su madre comenzaron un itinerario de Fé.

En el 2004, se graduó de bachiller técnico en electrónica, e ingresó a la universidad de su ciudad para estudiar ingeniería electromecánica. Como todo joven con sueños, metas y proyectos que alcanzar, Ángel, muy responsable con sus estudios, logró sobresalir entre sus compañeros y ya se proyectaba como un exitoso profesional. Todo iba como él se lo imaginaba, tenía ofertas de trabajo, pensaba en casarse y tener sus hijos. Pero como los planes de Dios no son los de los hombres, en el 2008, él participa en una peregrinación a Nicaragua y allí empezó a cuestionarse acerca de su verdadera vocación.

En dicho encuentro, descubre que el camino a la felicidad no consiste en realizar sus metas, sino más bien en vivir de acuerdo al plan que Dios tiene para él. La familia que lo acogió durante este encuentro, Hugo y Benilda, le dieron una palabra respecto a su vocación. Le sugirieron que si quería saber cuál era el porposito de Dios para él, que no tuviera miedo de preguntarle. De regreso, ya en Santo Domingo, Ángel no olvidó aquellas palabras de su familia de Nicaragua. Al abrir la biblia, pidiéndole a Dios que le hablara, como respuesta le regaló el evangelio de San Lucas 9: 57s: “Mientras iban caminando uno le dijo: ‘Señor, te seguiré a donde quiera que vallas.’ Jesús le respondió: ‘Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.’” Este evangelio fue como quitar la venda a un ciego para Ángel, comprendió lo que Dios quería para él, y así empezó una nueva etapa en su vida. Se propuso seguir a Cristo, renunciando a sus seguridades y proyectos.

El 6 de Enero de 2009 entró al seminario Redemptoris Mater de Santo Domingo. Luego de haber estudiado dos años, es enviado al seminario Redemptoris Mater de Denver, llegando allí el 28 enero de 2011. Y terminado sus estudios, por la gracia de Dios, fue ordenado sacerdote el día 19 de Mayo del 2018 por manos del Arzobispo Samuel J. Aquila. Fue asignado vicario parroquial en las parroquias San Juan Bautista en Johnstown y San Nicolás en Platteville.

 

Ángel grew up in a humble neighborhood of his hometown, in Santo Domingo, Dominican Republic. In spite of his parent’s divorce when he was just 4 years old, he had a normal childhood. Although being baptized as a child and having completed primary school in Catholic schools, his parents were not baptized or attended mass. Therefore, he did not know much about faith or about the treasures that awaited him in the Church. When he was 14 years old, a group of missionaries, Jose and Margarita, knocked on the door of his house, to invite him and his family to some catechesis of the Neocatechumenal Way in his parish. Thus, both he and his mother began an itinerary of Faith.

In 2004, he graduated from technical bachelor in electronics, and entered the University of his City to study electromechanical engineering. Like all young people with dreams, goals and projects to achieve, Ángel, very responsible with his studies, managed to stand out among his colleagues and was already projected as a successful professional. Everything went as he imagined it, had job offers, and thought about getting married and having their children. But since God’s plans are not like men’s, in 2008, he participated in a pilgrimage to Nicaragua and there he began to question himself about his true vocation.

In this encounter, he discovers that the road to happiness does not consist in realizing his goals, but rather in living according to the plan that God has for him. The family that hosted him during this meeting, Hugo and Benilda, gave him a word regarding his vocation. They suggested that if he wanted to know what God’s purpose was for him, that he would not be afraid to ask him. Back in Santo Domingo, Ángel did not forget those words from his family in Nicaragua. When he opened the bible, asking God to speak to him, He gave him the Gospel of Luke 9: 57s as an answer: “While they were walking, he said, ‘Lord, I will follow you wherever you go.’ Jesus answered: ‘ The foxes have dens, and the birds of the sky have nests; but the son of man has nowhere to recline his head.'” This gospel was like taking away a blind man’s bandage for Angel, he understood what God wanted for him, and thus began a new stage in his life. He resolved to follow Christ, renouncing his securities and projects.

On January 6, 2009, he entered the Redemptoris Mater seminary in Santo Domingo. After studying for two years, he was sent to the Redemptoris Mater seminary in Denver, arriving there on January 28, 2011. After finishing his studies, by the grace of God, he was ordained a priest on May 19, 2018 by the hands of Archbishop Samuel J. Aquila. He was assigned parochial vicar in the parishes of Saint John the Baptist in Johnstown and Saint Nicholas in Platteville.

 

 

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